¿Tasa de rebote alta? Que no cunda el pánico

Puntos suspensivos dorados
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Ay, la tasa de rebote. Esa temida (por algunos) y gran desconocida (para demasiados) métrica. Porque no hay nada que de más mal rollo a un cliente o a un iniciado en marketing digital que ver que su tasa de rebote es alta. Pero, y aquí viene la pregunta del millón: ¿qué es una tasa de rebote alta? Es más, ¿qué es exactamente la tasa de rebote?

Pues que no cunda el pánico, que de eso mismo vamos a hablar esta semana.

Qué es la tasa de rebote

Vamos a ponernos formalitas un momento. Siguiendo la definición oficial de nuestro amado líder Google el rebote se origina cuando en un sitio web se produce una sesión de una sola página, es decir, cuando un usuario llega a nuestra página web y sale sin haber navegado por ella. Por tanto, la tasa o porcentaje de rebote es el número de sesiones con rebote con respecto al número de sesiones totales del sitio web.

Por si aún no te has tomado el café te ponemos un ejemplo básico: si tu tasa de rebote es del 50% significa que la mitad de los usuarios que han entrado en tu web, han llegado y se han ido por donde han venido. Y punto pelota.

Y aquí es donde empieza la paranoia, la histeria y hasta la depresión. Pero es que hay cosas en el universo que el ser humano no tiene capacidad de cambiar, como que el chocolate engorda y la tasa de rebote a veces es alta. Por suerte, y como todo en esta vida, esto también es relativo y hay porcentajes de rebote que, aunque presenten cifras elevadas, no tienen porque significar que estamos haciendo las cosas (tan) mal. Sigue leyendo.

Cuidado con la tasa de salida

Uno de los errores más habituales (y si has llegado hasta aquí es posible que hayas caído en él) es confundir estas dos métricas

La tasa de rebote indica que el usuario ha llegado y se ha marchado de la web sin interactuar en ella. Y la tasa de salida muestra el porcentaje de visitas que han abandonado la web, pudiendo haber llegado desde otra página del sitio. 

Es verdad que el concepto es muy parecido, ya que ambas implican que el usuario ha salido de la web, pero no son lo mismo (como el detergente Gabriel). Y la clave está en la interacción previa a esa salida.

Cúal es la tasa de rebote adecuada

Como ya hemos dicho, todo depende. Depende del objetivo de tu web, de cuál sea el origen del tráfico y también de la página concreta que estés observando. Pero no te rayes, vamos a darte algunas cifras. Eso sí, no las tomes a pies juntillas, por favor.

En términos generales, podemos decir que una tasa de rebote óptima es la que está por debajo del 40% y que a partir del 70% es regulera, pero debemos profundizar en el resto de datos.

Veamos. Si tu web “vende” contenido (como noticias o artículos) es muy normal que la tasa de rebote sea alta. Y si mezclamos esta variable con que a lo mejor es origen de la mayor parte de esas sesiones procede de un enlace en redes sociales, pues ahí lo tienes. El usuario llega, lee y se marcha. Ya no tiene nada más que hacer en tu web, así que no hay motivos para preocuparse. En estos casos es mejor observar el tiempo de permanencia en la página.

Ahora, si ese contenido es solo un reclamo para que el usuario se suscriba, se registre, compre un producto o realice cualquier otra acción después, el rebote no debería superar ese 70% que hemos apuntado antes.

Otro factor a tener en cuenta es la publicidad, y el tipo de publicidad. Si estamos estudiando el porcentaje de rebote de una landing creada para una campaña de publicidad en Display podemos encontrar un rebote alto, ya que puede que muchos usuarios hayan hecho clic en el banner por accidente (sobre todo si es uno de esos molestos anuncios que te persiguen a lo largo del scroll y que tienen muy bien escondidito el botón de cierre).

En cambio, si la visita proviene de un buscador (ya sea como resultado orgánico o a través de una campaña de publicidad en Google Ads), el rebote debería estar por debajo incluso del 60%. Si no es así solo significa una cosa: el usuario no está encontrando lo que esperaba en esa página, no está interactuando y, por tanto, tu campaña no está siendo relevante ni efectiva o tu SEO está mal enfocado.

Conclusión: nunca te fíes del porcentaje de rebote sin más. Cualquier aspecto de la analítica web ha de ser eso mismo, analítico. Observa, compara y cruza datos y detente a comprenderlos. Y, recuerda, si lo necesitas, ¡Sábado irá al rescate!