Bocadi no está en redes sociales (ni falta que le hace)

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Mañana tiene lugar una de las citas imprescindibles del calendario de la cord-obesidad: San Rafael (sanrrafaéh para los amigos). No podíamos dejar pasar una fecha tan entrañable sin poner el foco en nuestra patria chica. En esta ocasión, lo ponemos en uno de los emblemas de nuestra ciudad: el bar Bocadi. Todo un ejemplo de que no todos los negocios tienen que estar en redes sociales para petarlo.

¿Por qué el Bocadi no necesita redes sociales?

Antes de exponer los motivos por los que los términos Bocadi y Social Media no terminan de casar, una aclaración: Bocadi tiene una cuenta en Twitter que se usó exclusivamente para publicar un tuit en septiembre de 2014, una página no oficial sin actividad en Facebook y un perfil sin reclamar en Tripadvisor. Vamos, que, a todos los efectos, no están en redes sociales.

Ya tienen imagen de marca sólida

Uno de los principales motivos para estar en redes sociales es crear, exportar y/o reforzar la imagen de marca de una empresa. Si bien esto es una gran verdad, no se nos ocurre forma humana de trasladar la imagen de marca de Bocadi al terreno digital. Y es que aunque sus paredes se cubran de motivos taurinos y el servicio sea rápido y eficiente, los protagonistas de Bocadi son sus bocadillos (y los precios de estos, claro está). Ninguna foto podría hacer justicia a la experiencia de saborear un serranito, ningún gif explicaría por qué engullir un bocadillo de San Jacobo antes de salir es una gran idea.

El boca a boca es analógico

Lo haces casi a diario y nosotras también: antes de cualquier decisión de compra, buscamos información en internet y la más importante es la valoración y las recomendaciones de otros usuarios. De ahí la importancia de generar conversaciones de valor utilizando las redes sociales.

En el caso de Bocadi, este boca a boca es analógico. Tras sus 60 años de historia, es ya parte de la tradición oral que se transmite de generación en generación. En esta santa casa no conocemos a ningún cordobés que no haya probado Bocadi. Empiezas yendo con tus padres, a modo de descanso del ajetreo del centro; sigues de adolescente con tus amigos como una cena barata y cuando te quieres dar cuenta estás enganchado y llevando a todas tus visitas de fuera (“tú de tortilla con panceta, tía”).

No tiene canal de venta digital

Por más que nos encantaría pulsar un botón en nuestro móvil y que alguien nos trajese cualquiera de sus delicias, la cruel realidad es que el Bocadi no distribuye online. Y ni falta que le hace, la verdad. No es McDonalds ni tiene que serlo.

Ahora, si tu empresa comercializa cualquier tipo de producto a través de la web, no sobrevivirás sin mantener activa tu presencia en redes sociales.

¿Página web? ¿Para qué?

No, el Bocadi tampoco tiene página web. En un alarde de sumarse a nuestra nueva realidad social, está presente en Google Maps, donde tiene una nada desdeñable valoración de 4,4 (basada en más de 1000 opiniones de los usuarios).

Bocadi no necesita página web. Su casa es analógica y no se ha movido de la calle Conde de Cárdenas en seis décadas. Ese es todo el posicionamiento que necesita, y toda la información que necesitas sobre él está ahí.

Ahora bien… ¿y tu marca? ¿Qué necesita?

Reputación online desde el offline

Con todo lo dicho hasta ahora, es comprensible que Bocadi no tiene por qué trabajar su reputación online. La tiene, y bien buena (como demuestran sus perfiles en Tripadvisor y Google Maps); pero es algo que ellos, y solo ellos, no han tenido que trabajarse.

Su reputación es offline y ganada a base de trabajo diario. Una idea sencilla y bien ejecutada que ha sabido ganarse a toda la ciudad, incluido Periko Ortega, chef de ReComiendo (sexto mejor restaurante de alta cocina española según Tripadvisor), que se inspiró en la carta de este popular bar para crear su Baocadi.

Sí, amigos y amigas, los mirlos blancos existen, pero dudamos que haya dos volando en la misma ciudad; así que echa un ojo a tu comunicación digital.

Desde aquí, larga vida al Bocadi, feliz San Rafael y próspero perol en Los Villares (que no solo de calamares con mahonesa vive el hombre).