Internet no inventó el SEO

Pronósticos de Año Nuevo

Tal vez no lo creas, pero las técnicas de redacción optimizada al SEO -Search Engine Optimization o, en cristiano posicionamiento de buscadores- se inventaron mucho antes de la llegada a nuestros hogares del todopoderoso internet. Vale, esto es un mal axioma, pero sí una buena duda.

Antes de que los puristas del mundo digital -sí, los hay- piensen que nos han hackeado la web y esto es una broma chunga, explicamos lo que queremos decir:

A pesar de que la estructura recomendada de los textos web está especialmente diseñada para que los buscadores de internet sean capaces de entender su contenido, podemos encontrar grandes paralelismos entre ésta y la de los textos publicitarios clásicos. Al fin y al cabo, se trata de vender, ¿no? Por eso, en este post, nos proponemos extraer una valiosa lección de redacción de textos SEO de la publicidad gráfica old school.

Publicidad gráfica vintage: una lección de redacción SEO

Para ilustrar esta lección de redacción SEO, nos basaremos en el ejemplo de este anuncio que la marca de maquillaje Helena Rubinstein publicó en la prensa argentina en 1961.

Anuncio de maquillaje Helena Rubinstein. Argentina, 1961.

Titulo del post

Empecemos por el principio, por lo primero que lee el usuario: el título. Para que este capte la atención del lector, debe ser llamativo pero a la vez recoger el contenido del artículo. Como la ropa que te pondrías en una primera cita.

Además, para que el título aparezca entero en los buscadores, debe tener un máximo de entre 50 y 70 caracteres.

“Maquillaje Helena Rubinstein, único por su calidad, colorido y presentación” cumple todos estos requisitos y alguno más, como veremos más adelante.

Estructura de la información

Entramos en un concepto fundamental para que un texto se posicione bien en los buscadores de internet. Para que la estructura de la información quede clara tanto al buscador como a lector, hacemos uso de las etiquetas de encabezado H1, H2, H3 y siguientes.

Etiqueta H1

La etiqueta H1 se utiliza para indicar cuál es el contenido principal de una página web dentro de un sitio. Por este motivo, la etiqueta H1 solo se incluye una única vez en el texto y concretamente, se corresponde con el título del post.

Como queremos dejar claro cuál es el contenido del post, en el H1 deberemos incluir la(s) palabra(s) clave, preferiblemente al principio de la frase, para facilitar el trabajo a los buscadores.

En el ejemplo que manejamos, el título vuelve a cumplir los requisitos, situando la palabra clave “maquillaje” en primer lugar.

Etiquetas H2 y siguientes

La etiqueta H2 sirve para marcar cuáles son las subsecciones de un texto y dar una mayor idea del contenido de este. Esto es útil no solo para el buscador de internet sino, sobre todo, para el lector, que con una mirada rápida podrá identificar el contenido que le interesa.

En el anuncio de Helena Rubinstein vienen incluso diferenciados gráficamente -igual que se hace en cualquier post, donde los diferentes encabezados vienen identificados con estilos propios-. ¿Qué le interesa al lector? ¿El lápiz labial, sombra sólida para párpados o la máscara a prueba de agua? Sus dudas se resuelven rápidamente

Obviedad: los siguientes niveles de encabezado (H3, H4, H5…) deben colocarse en orden.

Palabra clave

Desmentimos el mito de que la densidad de la palabra clave -número de veces que aparece por cada 100 palabras- ayuda a posicionar mejor un texto. Es cierto que incluirlas un par de veces o tres es esencial para el SEO –mira qué bien lo hace nuestra amiga Helena, una en el título y otra en el primer párrafo-, pero a partir de la tercera está demostrado que no ayuda a posicionar. De hecho, los buscadores llegan a penalizar aquellos textos con una densidad excesiva de la palabra clave. Y no solo los buscadores, ¿o es que a ti te gusta leer un texto forzado en el que aparece tres mil veces una misma palabra?

Extensión del texto

Se suele recomendar que un texto contenga un mínimo de 300 palabras para su buen posicionamiento. Evidentemente, un texto largo tiene más posibilidades de posicionar mejor en los buscadores, ya que se entiende que trata el tema de manera más profunda, pero solo si se hace bien. ¿La clave? No fuerces la extensión repitiéndote y metiendo paja a diestro y siniestro. No sirve de nada y solo te hará perder el tiempo -y lectores-.

Sé natural

Básico. Todas las técnicas de SEO se basan en el sentido común. Y no hay nada más lógico que ponerte en el lugar de tu lector a la hora de escribir. Es necesario adaptarse a su lenguaje y a la información que está buscando al leer tu post.

Una vez más, el copy del anuncio de Helena Rubinstein da en el clavo. No solo adapta el tono de su mensaje al lenguaje del lector, sino que además incluye datos de valor, como las características de sus productos, el precio y los canales de venta.

URL y metadescripción

No todo iba a ser perfecto: el anuncio de Helena Rubinstein no incluye URL ni metadescripción,obviamente, pero no podíamos escribir un post sobre posicionamiento y no citar dos de los elementos que dan razón de ser a las técnicas SEO.

Por un lado, recuerda que al redactar la URL debes incluir la palabra clave y eliminar palabras superfluas. Si nuestro anuncio tuviera versión digital, la URL quedaría así:

/maquillaje-Helena-Rubinstein-único-calidad-colorido-presentación

Y nunca:

/maquillaje-Helena-Rubinstein-único-por-su-calidad-colorido-y-presentación

En cuanto a la metadescripción, esa descripción que aparece debajo de la URL en los resultados de una búsqueda, debe estar más orientada al usuario que al propio buscador. La originalidad, atractivo y/o calidad informativa con la que esté redactada influirá en la decisión final del usuario de hacer o no clic.

By | 2018-01-18T18:21:02+00:00 enero 18th, 2018|Pensemos, Sábado|